lunes, 16 de julio de 2007

TEATRO DEL RENACIMIENTO EN ITALIA.



Con el Renacimiento italiano la tradición teatral muda y se renueva. Con el nuevo impulso de los estudios clásicos la producción teatral se transforma y presenta inesperadas exigencias. Podría decirse que todas las formas actuales del arte escénico se apoyan en la concepción renacentista italiana. El redescubrimiento de las tragedias y comedías grecolatinas crea inéditas posibilidades al teatro, una vez actualizadas las características de aquéllas. Una de las obras que abren el sendero recién estrenado del arte dramático humanista es el “Orfeo” de Poliziano (1471), en la que el tema mitológico suplanta otra vez al sentido religioso medieval. A partir de entonces, aparecen las pastorales, género que sobrevivirá unos 300 años, y la comedia italiana propiamente dicha. Tasso, Guarini, Ariosto, Aretino y Maquiavelo (cuya famosa “Mandrágora” aún tiene amplia vigencia), cultivan esos géneros y los dignifican espléndidamente. Pero la herencia más sólida, importante y duradera, así como la más característica, que nos lega el renacentismo italiano es la de la llamada commedía dell’arte, que nace en la segunda mitad del siglo XVI, bajo el impulso de una nueva categoría de actores; los comediantes “dell'arte”.

Parece ser que en su origen había entre ellos algunos descendientes de los bufones y juglares medievales. Así se constituyen las primeras compañias de comediantes que persiguen un fin lucrativo y que representan el repertorio habitual más o menos adaptado: comedias, fábulas, pastorales, tragicomedias, etcétera, Al interpretar esos textos se entregan, sin embargo, a una experiencia totalmente distinta de los aficionados que los precedieron. En contacto con unos espectadores a los que tienen la obligación de divertir, dan estructura a un arte y a una organización teatral condicionados por los gustos inmediatos del público, cultivado o popular, y, aunque sin abandonar la comedia “premeditada” (es decir, la totalmente escrita), van a desembocar, mediante la adopción de los dialectos y la transformación de los tipos fijos en máscaras, en la comedia “improvisada”.
Está aún por precisar el cómo y el cuándo del nacimiento de este nuevo estilo. No ha sido aclarado el modo en que los elementos constitutivos de la commedia dell’arte, ya presentes casi todos en la primera mitad del siglo XVI (tipos de la comedia popular o erudita, uso de la máscara durante el carnaval, improvisación de los miraos y bufones), se fundieron y armonizaron hasta crear el nuevo espectáculo. No obstante, fue un proceso relativamente rápido, que puede situarse, a grandes rasgos, entré 1545 (constitución en Pádua, tres años después de la muerte de Ruzzante, de la primera compañía de comediantes cuyos contratos han llegado hasta nosotros) y 1568, fecha de los primeros informes que poseemos sobre las actividades de Zan Ganassa en Mantua y de la compañía de los Gelosi en Milán, Signo evidente de que a los comediantes italianos les bastó una veintena de años para lograr la creación de, unos arquetipos duraderos.
Las compañías de la commedia dell'arte viajaban de una población a otra, aunque las más importantes se quedaban en las grandes ciudades. Los grupos no estables llevaban consigo toda su utilería, así como escenarios muy simples, con una cortina de fondo como único decorado. Pero en cuanto los actores errantes tenían ocasión de representar en verdaderos teatros utilizaban ampliamente la escenografía, las máquinas de efectos, etc.



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