miércoles, 15 de agosto de 2007

El método de actuación de Stanislavski






Konstantín Stanislavski (a veces escrito Constantin Stanislavsky), fue un director, actor y teórico teatral ruso nacido en 1863 y muerto en 1938 en Moscú (Rusia).


Biografía: Proveniente de una familia aficionada al teatro, afirma su vocación al incorporarse a la edad de 14 años al grupo teatral El Círculo Alekséyev perteneciente a la misma familia. Stanislavsky percibía al teatro como un medio de formación y educación del pueblo, por ello su motivación a crear la Sociedad de Arte y Literatura en 1888 y posteriormente, el Teatro del Arte de Moscú junto a Nemiróvich-Dánchenko en 1898 donde estrenaba las principales obras de Chéjov, además de Shakespeare, Molière y Gógol.

Durante los años siguientes su participación en el teatro fue activa: ocupó la dirección del Estudio de la Ópera Bolshói; formó el Primer Estudio, una especie de escuela para jóvenes actores e inició una serie de giras por Europa y Estados Unidos con el Grupo de Teatro de Moscú. Sin embargo, un ataque al corazón impide sus movidas participaciones obligándolo solamente a la dirección.


El método teatral Su principal aporte al teatro es el llamado realismo psicológico cuya intención es proyectar de manera más real el mundo emotivo de los personajes. Stanislavski tuvo gran éxito en el montaje de las obras de Chéjov y algunas de Ibsen, aún cuando la Rusia zarista censuraba todo aquello que consideraban peligroso.

El éxito se debía al trabajo que realizaban los actores frente a sus personajes a través del método que implantó el teórico ruso. El actor debe someterse a sí mismo a una constante creación de emociones internas (técnica vivencial) lo que permite la interrelación entre audiencia y actor, pues son los espectadores que finalmente se ven reflejados en la interpretación. Esto se debe a que el actor debe frecuentemente recurrir a las experiencias personales para representar las emociones y lograr así la conexión con la audiencia sin artificios.


Obras : El actor vivió durante siglos nutriéndose de si mismo, separado de la ciencia y de la técnica sin recurrir a ningún método que diera sustento teórico a sus creaciones. Los actores cambiaban en cada función su representación, puesto que dependían de su estado de ánimo y de su inspiración. Esto ocurría con todos los actores hasta que a fines del siglo XIX apareció Constantin Stanislavsky, quien se empezó a cuestionar, y se dio cuenta que esto podía cambiar a base de investigaciones con el actor para llegar a una veracidad en escena. Desarrolló un sistema de formación de actores que gozó de una amplia aceptación por todo el mundo. Su método de trabajo consistía en abandonar los gestos exagerados para guiar al actor de modo más natural en la interpretación y la búsqueda de los elementos necesarios para recrear con la máxima fidelidad posible la obra del autor y sus ambientes. Todos sus trabajos en escena e investigaciones se publicaron varios libros, siendo los más importantes: "Mi Vida en el Arte", "La preparación del actor" y "Creación de un personaje".Es mucha la información existente en todo el mundo acerca de este gran actor, director y dramaturgo, por ende, solo referimos a los puntos mas importantes de su gran investigación: vida, obras y actualizaciones de su método.


MI VIDA EN EL ARTE.

En este libro, Stanislavsky narra sobre su vida y su desarrollo como actor, director y dramaturgo, desde la adolescencia hasta su madurez artística, y de cómo llegó a crear su “método”, el cual provocó una profunda revolución en los medios de expresión teatrales de ese entonces.

Stanislavsky declaraba la guerra a todo lo convencional: la "teatralidad", la rutina, el histrionismo, el sistema del "primer actor" en perjuicio del conjunto, y sobre todo, quería prescindir del repertorio entonces de moda, para representar solamente obras de auténtica calidad. Suprimió por completo al apuntador. Propuso modernizar todo el sistema de escenografía e iluminación, para ayudar a los artistas a desarrollar su espectáculo sin estorbos, permitiéndoles en cada presentación, ser persuasivos, convincentes, hermosos y pintorescos. Todo lo utilizado en escena debía tener un propósito claro y definido.Todo esto se vió reflejado en la primera obra que estrenó el Teatro de Arte de Moscú “Los frutos de la Ilustración” de León Tolstoi. En este montaje, Stanislavsky encontró un camino desde el cuerpo del artista hacia su alma, la encarnación de su propia vivencia en el momento de crear y poder armar un personaje con forma y contenido emocional.


UN ACTOR SE PREPARA

Lo que antes Stanislavsky había esbozado en “Mi vida en el Arte”, ahora toma forma definitiva en esta obra, entregando al actor y actriz las herramientas necesarias para su preparación actoral, es decir, un método. El contenido de este libro, escrito a modo de bitácora, da cuenta de las grandes interrogantes que cualquier estudiante de teatro se plantea cuando inicia un camino en este arte, y cómo puede llegar a resolver los conflictos derivados de aquellas, para así lograr una actuación verdadera, y no caer en la temida sobreactuación que toma las convenciones humanas sin estudio ni análisis. En este sentido, los actores y actrices deben entregarse y dejar llevar el cuerpo por las leyes de la vida orgánica y hacerlo funcionar debidamente. Para eso el aparato físico y vocal debe estar excepcionalmente preparado, sin tensión, pues ésta paraliza la acción, vale decir, sólo con los músculos del cuerpo relajados se puede conseguir que los cinco sentidos estén alerta ante cualquier estímulo. Para que los músculos puedan contraerse o relajarse debidamente en la ejercitación, hay que tener un objetivo vivo y una acción real o imaginaria (circunstancias dadas), consiguiendo así, movimientos precisos, energéticos, que pueden verse traducidos en una libertad escénica.

Como se ha dicho en reiteradas ocasiones, la actuación debe tener un total sentido de la veracidad. Por este motivo, al momento de crear un personaje, Stanislavsky propone indagar en todo tipo de detalles: época, tiempo, país, etc., es decir, las circunstancias dadas de la obra, para que el actor o actriz pueda situarse en el “Sí Mágico”, y construir la base que despierta el estímulo interno de creación. Sin embargo, debe existir paralelamente, un toque de falsedad en la construcción del personaje, para no caer en una actuación exagerada, sino más bien orgánica. Existen dos tipos de verdad: una creada automáticamente en un plano real; y otra escénica, ideada en un plano imaginario y ficticio. Dentro de su método, Stanislavsky destaca la imaginación, como herramienta fundamental, la cual debe ser estimulada para que los pensamientos estén activos, sin necesidad de forzarlos en la creación. Cada invención debe estar completamente trabajada y firmemente construida sobre la base de los hechos. Una vez que se ha trabajado con lo propio, hay que continuar con el entorno que rodea a un rol, es decir, debe existir una intercomunicación, un intercambio de impresiones, conocimientos, pensamientos entre los demás personajes, para que el público se interese, se comprometa, y dialogue con ellos en forma fluida e ininterrumpida. Esta forma de comunión contiene métodos de adaptación respecto a los demás y en lo personal, porque se deben hacer concesiones si se producen cambios en el estado de ánimo de actores y actrices, de circunstancias, de ambiente, de lugar de acción y tiempo, etc., para poder ajustar correctamente las situaciones.

Una parte fundamental del método de Stanislavsky, está referida a las unidades y objetivos. Las unidades nos marcan el canal de la obra y éstas, en conjunto, conforman el objetivo. Un texto se divide, primero, en unidades mayores, luego se extrae de cada una de ellas su contenido esencial, para obtener de esta manera, el esquema interno de la obra total. Dentro de cada unidad hay un objetivo, siendo éste parte orgánica de la unidad y viceversa. Existen tres tipos de objetivos: el Externo físico (acción sin experimentar sensación); Interno físico (diferentes emociones, matices. Conducen a la actuación verdadera); Objetivo rudimentario (contiene un elemento psicológico). Hay que tener en cuenta que los objetivos deben ser dirigidos hacia los demás actores, no hacia el público; deben ser reales, vivos y humanos, no solamente teatrales; deben ser verídicos, activos, dinámicos, atractivos, creativos, personales y estimulantes para el actor o la actriz. El modo correcto de designar los objetivos es empleando un verbo, pues éste entrega acción y movimiento a los personajes de una obra.

El autor plantea que existen tres importantes fuerzas internas motrices: sentimientos, mente y voluntad. A estos elementos les llama “maestros”, pues ayudan y guían la función del aparato interno de creación. Están constantemente en interacción, porque una no puede actuar separada de las otras y ninguna puede preponderar sobre las demás, puesto que tiene que haber siempre armonía.

Para llegar a actuar un determinado personaje en una obra, primero, se debe partir leyendo ésta varias veces, para así tener un conocimiento cabal de la misma. De este modo, se puede tener una dirección clara por la que guiar las acciones del personaje para que logre sus objetivos. Cuando sucede aquello, se habla de una línea ininterrumpida de la labor creadora. Para que una línea sea ininterrumpida, la atención del actor o actriz pasa constantemente de un objeto a otro, y no se enfoca sólo a un punto de la obra. Hay que ser muy cuidadoso/a con estas líneas, pues si una se quiebra o se interrumpe abruptamente, el actor o actriz deja de comprender lo que hace, dice y acontece en la obra, y por lo tanto se desconecta también de sus emociones y deseos.

Stanislavsky llama estado de ánimo interno de creación, al momento en que nuestras fuerzas internas motrices se juntan con elementos propios, como el talento, las cualidades, etc., para buscar el objetivo fundamental en una obra. Este estado de creación, en la mayoría de los casos, no resulta espontáneo, debido a diversos motivos, como por ejemplo, no haber preparado un papel como corresponde (internalidad) y sólo externamente; o también que el actor o actriz sufra de alguna dolencia física y mental. Lo anterior se evidencia en escena, cuando aquellos dedican su presentación solamente a complacer al público, o se entregan al exhibicionismo. La duración y el poder de un estado interno creativo de un actor o una actriz, varía en relación a la significación y tamaño de su objetivo. Si éste es claro y bien definido, se adquirirá un correcto y sólido estado interno, de lo contrario, este estado será frágil. En una obra teatral la totalidad de los pequeños objetivos individuales y además de los pensamientos, sentimientos, acciones, hasta el detalle más mínimo, debe estar referido y converger en la realización del super objetivo, de lo contrario será eliminado como erróneo. Al mismo tiempo, todos estos elementos deben ser continuos de principio a fin de la obra. En la creación y preparación de un personaje coexisten dos regiones fundamentales que se complementan: el lado consciente y el subconsciente. El lado consciente se encarga de ordenar el mundo externo que nos rodea, y también direcciona el funcionamiento del subconsciente para que éste continúe con el trabajo.

La primera etapa del estudio de un rol, se hace de manera consciente, porque se necesita comprender lo que sucede con el personaje y su mundo; cuando se supera este estado y se alcanza la región del subconsciente, se abren los ojos del espíritu y se tiene conocimiento de todo: sentimientos, conceptos, visión y actitudes del rol y en sí mismo cambian y se trasforman, al igual que nuestros sentidos y pensamientos. Llegar a la región subconsciente implica, además, crear condiciones favorables para que fluya la inspiración, vale decir, se deben tener en cuenta las fuerzas motrices internas, el super objetivo y la línea-eje de acción que conduce a él.


CREACIÓN DE UN PERSONAJE

Este libro reafirma y profundiza lo que Stanislavsky planteó en “Un Actor se Prepara”. Destaca al cuerpo como motor, sin el cual la búsqueda de caracterización es imposible, puesto que se requieren cuerpos ágiles y capaces de lograr cualquier tipo de movimiento que sea requerido en escena. Si el cuerpo no se encuentra en un estado físico adecuado no se logrará transmitir una imagen interna del personaje, pero sí una actuación falsa y poco orgánica a la que se llama comúnmente, “sobreactuación”. Para trabajar el cuerpo, Stanislavsky propone ejercicios que contribuyen a hacer el aparato físico más ágil, más flexible, más expresivo y aún más sensible. El propósito de los ejercicios es “corregir”, no “expandir” el cuerpo.

En otro capítulo del libro, el autor se refiere a lo que todo actor y actriz debe conocer antes de enfrentarse a un texto: la entonación y las pausas. Es tremendamente importante conocer el lenguaje de manera detallada, porque todas las sutilezas de la emoción no tienen valor alguno, si se expresan con una elocución deficiente. Las palabras y el modo de pronunciarlas se revelan mucho más en escena que en la vida ordinaria, pues se está dando vida a un texto elaborado por otra persona, que muchas veces discrepa de los propios deseos y necesidades. Se corre el riesgo además, de adquirir hábitos mecánicos en escena, que no establecen relación alguna, ni con la idea ni con el sentimiento esencialmente encerrado en ellas.

Aparece también mencionado en el libro la significación del subtexto, el cual se refiere a una red de innumerables y variados trozos internos, dentro de una obra y de una parte. El subtexto es el que dice las palabras pronunciadas en la obra, es lo que llama Stanislavsky, la “corriente subterránea”. Este se revela no sólo a través de movimientos físicos, sino también mediante la enunciación. Es decir, una palabra privada de contenido, es sólo una sucesión hueca de sonidos inconsistentes. Lo anterior puede traer como consecuencia que las personas jamás fueran a presenciar un espectáculo teatral, porque sería lo mismo que quedarse leyendo una revista en casa. No se deben olvidar los signos de puntuación en el texto, pues permiten lograr entonaciones vocales especiales. El punto, la coma, los signos de exclamación e interrogación, tienen connotaciones propias. Sin la entonación adecuada no cumplen su función. Un actor o actriz tiene que repetir una y otra vez su monólogo y recitarlo para descubrir que la palabra externa gracias a la entonación adecuada, influye en las emociones, en los recuerdos y en los sentimientos de los actores.

Existen tres tipos de pausas: la lógica, que es pasiva, formal, inerte, y da forma a frases enteras del texto, haciéndolo inteligible. La psicológica, que infunde vida a los conceptos y a la frase, sirviendo de vehículo para transmitir el contenido del subtexto en que se apoyan las palabras. La “Luftpausa” (pausa de respiración), es una interrupción breve y necesaria para tomar aire y separar dos palabras. Un párrafo sin la pausa lógica no es comprensible; pero, sin la pausa psicológica, es un parlamento muerto.

Stanislavsky también hace alusión al acento como el tercer elemento esencial del discurso que debe saber emplearse, pues si se llega a colocar un acento donde no corresponde, se corre el riesgo de deformar el sentido de la frase. Los acentos sirven también para destacar y dar énfasis a palabras claves dentro de un texto. Los actores y actrices tienen que aprender a manejar su elocución, utilizando distintos grados de fuerza y acentuación. Estos grados necesitan calcularse, combinarse y coordinarse, de modo que la palabra clave, adquiera todo el realce que necesita. El acento puede combinarse con la entonación. Cuando se usa este recurso, la entonación entrega a la palabra una tonalidad con variados matices de sentimientos, la proyecta de diferentes formas, ya sea con ironía, malicia, desprecio, respeto, etc.

En la parte final del libro, Stanislavsky plantea que una puesta en escena debe tener una determinada perspectiva para no decaer en la mitad de su presentación. Existen tres descripciones de perspectiva: perspectiva de la idea; perspectiva para transmitir sentimientos complejos; perspectiva artística para dar colorido y mayor viveza a un relato.

El autor también nombra la cadencia y el ritmo en el movimiento, a los cuáles denomina tempo-ritmo interno. El tempo es la rapidez o lentitud del compás, y el ritmo la relación cuantitativa de las unidades de movimiento del sonido. Si se acelera el tempo queda menos tiempo para la acción y para el discurso, el actor o la actriz tiene que actuar y hablar con mayor rapidez; en cambio, si se frena, queda más tiempo para la acción, permitiendo la prolongación del discurso. Todas las acciones se desenvuelven a lo largo de una línea de tiempo que se llena con momentos de pronunciación de sonido, y cuya duración varía.

Por último, Stanislavsky, hace referencia a una parte esencial para los actores y actrices, la ética teatral. Esta prepara a los actores y actrices para un buen desempeño del trabajo actoral. El gran principio de esta ética, es amar el arte en uno mismo, no amarse así mismo. Ésta es una misión que no termina cuando cae el telón.










MÉTODO DE LAS ACCIONES FÍSICAS: “EL ÚLTIMO STANISLAVSKY” de María Osipovna.

Al final de su vida, Stanislavsky desarrolla el “método de las acciones físicas” donde admite que en el proceso de construcción del personaje, la acción física es mucho más potente que lo psíquico. Esto es lo que se ha denominado, erróneamente, “negación del método”. Cuando Stanislavsky, en su búsqueda, se da cuenta que todo lo que había planteado en su primera etapa no era absoluto, buscó la manera más apropiada de integrar este nuevo conocimiento de las acciones físicas con lo propuesto. De este modo, complementa sus descubrimientos, nivelando lo físico y psíquico, para que los actores y actrices pudieran acceder a un personaje, tanto desde la interioridad y la emoción, como desde las acciones externas. Stanislavsky trabajó estos planteamientos en el Teatro de Arte de Moscú, pues le preocupaba que los actores y actrices que en este lugar se formaban, recibieran la mejor enseñanza y disciplina. Una de sus primeras propuestas fue instaurar el análisis de la obra en su totalidad (trabajo de mesa), porque se dio cuenta que los actores eran demasiado pasivos en la primera instancia del montaje, y esperaban que el director-jefe les diera todas las respuestas. El trabajo de un director debe ser el de conducir al colectivo durante la creación del espectáculo, no atar la voluntad artística de los intérpretes. Tiene que saber cautivar al grupo y a cada uno de los actores, para que al sentir la responsabilidad de su personaje se vuelva activo al máximo.

Otro punto que Stanislavsky hizo cambiar en los ensayos fue el acercamiento demasiado directo al texto, es decir, que los actores no cayeran en la memorización mecánica del texto, convirtiendo su trabajo en algo inerte, cliché. Para evitar estos problemas, Stanislavsky, pedía a sus alumnos que analizaran detalladamente sentimientos y palabras dictados por el autor, de manera que pudiesen llegar a lo medular de la propuesta del dramaturgo, a través de sus propias palabras, y que además se sumergieran en el subtexto y en la línea interna del papel.

Se destaca en este libro muchos conceptos que en los anteriores no aparecen, como la valoración de los hechos. Con esto se refiere a que el actor o actriz tiene que ser capaz de ponerse en el lugar del personaje y observar los hechos y sucesos desde su propio punto de vista. La valoración de los hechos, exige al actor y actriz una amplitud de horizontes y una habilidad para comprender cada detalle de la obra. Luego del análisis activo (“exploración racional”) se debe empezar con la improvisación en los ensayos. Aquí comienza el esqueleto de la obra a formar un tejido vivo para el actor. Tras asimilar la lógica, las acciones y los sucesos, es decir, comprender a cabalidad todo el texto, se llega al difícil proceso de situarse en el lugar del personaje. Es preciso que los actores en el escenario sepan pensar tal y como piensa el personaje creado por ellos. A esto se denomina, monólogo interno.

Un concepto importante de destacar, es el segundo plano, aunque este no fue propuesto por Stanislavsky, sino que por Nemirovich-Danchenko. Con segundo plano se refiere al equipaje interno, espiritual del ser humano-personaje con el que llega a la obra. Abarca todas las impresiones vitales del rol: circunstancias del destino personal, matices, percepciones, ideas y sentimientos. Un segundo plano bien trabajado, imaginado, visto por el actor o actriz en el mundo interno del personaje, encuentra un auténtico objeto en el proceso de comunicación, hace más significativas todas las reacciones del personaje, y llena de profundo sentido las palabras que pronuncia. En definitiva, enriquece el papel extraordinariamente y al mismo tiempo protege a los actores contra las maquetas.

Cuando los actores y actrices ensayan con estudio (no improvisando) toman conciencia de toda su existencia física y psíquica en escena. Esto es significativo al momento de caracterizar a un personaje, puesto que el aspecto externo e interno son indivisibles, y por ende, deben ser trabajados paralelamente. Para una buena caracterización, el actor o actriz, tiene que desarrollar la habilidad de observar a personas en la vida diaria, teniendo en cuenta los aspectos más importantes en ellas, como por ejemplo, la forma de hablar, de escuchar, la naturaleza de su comunicación con los demás, etc. En estas particularidades se revela el carácter de la persona.

Una de las premisas teatrales fundamentales para Stanislavsky, es llegar a tener una vida plena en el escenario, de acuerdo a las leyes de la vida. El descubrimiento del diseño ideal de un personaje, el crear una persona viva en escena utilizando la extraordinaria experiencia de los mejores maestros del teatro, tomarse el trabajo con una responsabilidad y disciplina que sólo puede conducir a resultados positivos, debería ser para cada actor y actriz, el objetivo general de su profesión, al igual que lo fue para Stanislavsky.

BIBLIOGRAFÍA

1.- Stanislavsky, Constantin, Mi vida en el Arte, Ediciones Diáspora, 1954, 401 págs.

2.- Stanislavsky, Constantin, Un Actor se Prepara, Editorial Diana S.A., D.F., México 1953, 267 págs.

3.- Stanislavsky, Constantin, Creación de un personaje, Editorial Diana S.A., D.F., México, 1992, 332 págs.

4.- Núñez, Villarroel, Ramón, Stanislavsky en la Escuela de Teatro de la Universidad Católica, Proyecto Fondo de Desarrollo de la Docencia, 115 págs.

5.- Osipovna, Knébel, María, El Último Stanislavsky, Editorial Fundamento, Madrid, España, 1996.

6.- Piga, Domingo, El Actor y la Comunicación, Documento de trabajo, 22 págs.

7.-Junta de Castilla y León, Disponible en: http://www.artehistoria.jcyl.es/historia/ personajes/7018.htm

8.-Acercándonos a Stanislavsky, Documento de ensayo, disponible en: http://dramateatro.fundacite.arg.gov.ve/ensayos/n_0005/acercandonos_stanislavski.htm

9.-Cultura General, lecturas y datos interesantes, disponible en: http://j.orellana.free.fr/index.htm

10.-Biografías, disponible en: http://es.Wikipedia.org/wiki/konstant%c3%adn_ stanislavski


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Su principal aporte al teatro es el llamado realismo psicológico cuya intención es proyectar de manera más real el mundo emotivo de los personajes. En el método que implantó el teórico ruso, el actor debe someterse a sí mismo a una constante creación de emociones internas (técnica vivencial), lo que permite la interrelación entre audiencia y actor, pues son los espectadores quienes finalmente se ven reflejados en la interpretación. Esto se debe a que el actor debe frecuentemente recurrir a las experiencias personales para representar las emociones y lograr así la conexión con la audiencia sin artificios.

En el marco de sus trabajos, es posible evidenciar la técnica para la formación del teatro moderno occidental. La preocupación fundamental de Stanislavsky fue la de luchar contra un estilo de actuación grandilocuente, basado en el cliché, el estereotipo repetitivo y vacío de emociones que imperaba en su época. Reaccionó contra el divismo y se opuso a la actuación narcisística dirigida hacia el espectador sólo en busca de aplausos.

Rescató al actor como artista. Propuso un modelo de actor honesto consigo mismo y con su arte, un actor que trabaje sobre la verdad, ya que para el maestro ruso no existe arte sin verdad. Elevó al actor a la categoría de creador. Los conceptos desarrollados en la primera etapa de su investigación fueron los más difundidos y se encuentran recopilados en la bibliografía más conocida del autor que, por otra parte, es la que ha recorrido el mundo. Mientras sus alumnos y lectores continuaban trabajando estos conceptos, el maestro ya había variado su enfoque, pero este cambio de perspectiva en el cual se basó la última parte de sus investigaciones, no fue recopilada en textos ordenados sistemáticamente, y su difusión fue escasa y confusa. Los conceptos fundamentales:

*Relajación:

Para que el estado de creación sea posible el actor deberá estar relajado, claro que esto no es tan simple en una situación de exposición pública como la que se vive en escena. Será necesario mantener una lucha constante y permanente contra las tensiones innecesarias que bloquean la aparición de los estados emocionales y desarrollar un poder de auto-observación y control permanente. a fin de eliminarlas cuando aparezcan. A través de ejercicios y de un adiestramiento sistemático el actor aprende a realizar este control de una manera inconsciente, mecánica.

*Concentración:

La sola relajación resulta insuficiente para la creación. Stanislavsky descubrió que los grandes actores unían a un cuerpo cómodo y relajado una gran concentración en escena. Comenzó por imaginar una “cuarta pared” que separa al actor del público, obligándolo a dirigir toda su atención a lo que sucede en escena y “olvidándose” así del espectador. Esta concentración consistirá en dirigir la atención hacia los objetos reales y/o imaginarios del entorno, para lo cual deberá desarrollar su capacidad de observación.

“El actor debe ser un observador atento no sólo en la escena, sino también en la vida real. Debe concentrarse con todo su ser en lo que lo atrae; debe mirar un objeto, no como un transeúnte distraído, sino con penetración, porque de lo contrario su método creador no guardará relación con la verdad de la vida ni con su época.”

La atención dirigida hacia un objeto (entendiendo por tal todo aquello que está fuera del sujeto) despierta aún más la observación. Pero esta observación tiene una índole activa: no como una "congelación" en algún objeto, sino como un proceso activo, de conocimiento, imprescindible para captar el medio circundante.

Si bien en el período inicial de sus investigaciones, Stanislavsky trabajó en torno a una serie de ejercicios tendientes a luchar contra la dispersión y el control de los objetos de creación (ejercicios que fijaban la atención durante un lapso de tiempo sobre un determinado punto, o que restringían o ampliaban los centros de atención), en el período final empieza a considerar la atención creadora como parte integrante de la acción escénica.

*La acción, el "si" mágico, las circunstancias dadas:

“En la escena siempre hay que hacer algo. La acción, la actividad: he aquí el cimiento del arte dramático, el arte del actor” . Esta acción, en la concepción stanislavskiana, puede ser tanto externa como interna, por lo que no necesariamente deberá manifestarse a través del movimiento físico. A su vez, toda acción deberá tener una justificación interna (un "para qué") y ser lógica, coherente y posible en la realidad.

El "si mágico", que es el "si" condicional, es el que le permite al actor ingresar en la ficción y sostenerse en ella con verdad. Ejemplo: "si" fuera de noche, "si" estuviera solo en mi casa, "si" escuchara pasos en el patio, etc.- Es el encargado de enviar el primer impulso para que se desarrolle el proceso creador, despertando en el artista la actividad interna y externa. Es decir que a partir del "si" el actor crea la ficción y comienza a actuar sobre ella.

Pero si el "si" es el encargado de dar comienzo a la creación, son las "circunstancias dadas" las encargadas de desarrollarla. Sin ellas el "si" no puede adquirir su fuerza de estímulo.

Por "circunstancias dadas" entiende Stanislavsky: “La fábula de la obra, sus hechos, acontecimientos, la época, el tiempo y el lugar de la acción, las condiciones de vida, nuestra idea de la obra como actores y régisseurs, lo que agregamos de nosotros mismos, la puesta en escena, los decorados y trajes, la utilería, la iluminación, los ruidos y sonidos, y todo lo demás que los actores deben tener en cuenta durante su creación” .Así, “circunstancias dadas" y el "si mágico" ayudan al actor a crear el estímulo interior.

*La imaginación:

Si el modelo que propone Stanislavsky es el del actor-artista, el del actor-creador, es entonces indiscutible el valor de la imaginación en el proceso. Efectivamente, el personaje es la creación del actor, puesto que será él el encargado de darle vida, de prestarle su cuerpo y sus emociones. El personaje creado por el dramaturgo no es más que un proyecto ideal que deberá ser realizado, materializado por el actor. El autor le dará un discurso al personaje, sólo el actor le dará vida.

Al abordar un texto sólo sabemos qué dicen los personajes, pero nunca qué sienten. A lo sumo, en las didascalias, el autor podrá sugerir un determinado estado anímico para tal o cual parlamento, pero normalmente estas indicaciones son de escasa utilidad para el actor, quien deberá crear para sí los estados emocionales propuestos por el autor en el plano del texto dramático.

El autor podrá decir: "Sale Pedro", pero será el actor quien deberá justificar esta acción (por qué sale, para qué, adónde se dirige, etc). O bien podrá describir al personaje: "Un hombre joven, dinámico, de aspecto agradable"; pero sin duda esto es insuficiente para crear la imagen exterior del mismo. Todos estos "huecos" deberán llenarse con la imaginación del actor.

*La memoria emotiva:

Quizás este sea el tema más polémico del sistema y el que más discusiones ha desatado, ya que aún en la actualidad encontramos a fervorosos defensores y a apasionados detractores de la misma.

En este aspecto Stanislavsky se apoya en las teorías del francés Ribot, de principios del siglo XX. Este había planteado que a veces reaparecían los recuerdos, con sentimientos incluidos, y a eso lo había llamado memoria afectiva. El maestro ruso, preocupado por encontrar una vía para la aparición de estados emocionales, planteaba al actor trabajar sobre recuerdos personales, y luego mecanizarlo, para que por un medio automático, mediante la simple conexión con las imágenes del pasado, apareciese el estado emocional en el escenario. También podemos reconocer en estos conceptos las ideas de Pavlov.

Así como existe una memoria sensorial, de sensaciones captadas por los cinco sentidos (recordamos olores, sabores, texturas, colores, etc.-) también existe una memoria de las emociones. Es más, muchas veces la memoria sensorial evocará a la memoria afectiva.

El actor entonces debe buscar en su pasado personal una situación análoga a la que vive el personaje en la ficción, revivir esa situación y, una vez encontrado el sentimiento, traerlo al presente de la escena ¿Pero esto no significaría buscar conscientemente la emoción? ¿No sería acaso comenzar por los resultados?

En múltiples oportunidades aconseja Stanislavsky no pensar en el sentimiento, sino solamente en lo que lo hace surgir, dentro de las condiciones que originaron esa experiencia. ¿Hay en la memoria emotiva una búsqueda consciente de la emoción? Si el arte de la actuación pretende basarse en la mecánica natural de los sentimientos, la memoria emotiva iría en contra de este proceso natural, ya que en la vida cotidiana las emociones no aparecen como resultado de una búsqueda consciente de las mismas, sino que son siempre la consecuencia de algún estímulo. ¿O será que al actor, al seguir la lógica de la conducta del personaje, le aparecen de modo reflejo los recuerdos de situaciones de su pasado análogas a las vividas en la ficción? ¿De este modo, estos recuerdos arrastran al presente las emociones pasadas? En tal caso, no habría una búsqueda consciente de la emoción.

Por otra parte ¿estos recuerdos pertenecen a acontecimientos del pasado personal del actor o constituyen en cierto modo una construcción del propio comediante? Hoy sabemos que si reunimos a dos hermanos a recordar acontecimientos de su infancia en común, sus recuerdos diferirán notablemente en muchos aspectos. ¿Es el recuerdo sólo una realidad del pasado que traemos al presente? ¿Cuánto hay de construcción imaginaria en él? ¿Cuál será entonces el contenido de la memoria emotiva?

Son muchas las preguntas que nos podemos formular sobre este tema y es justo reconocer que el tratamiento que hace Stanislavsky del mismo ha originado polémicas que hasta la fecha se mantienen. Lo cierto es que en los últimos tiempos de sus investigaciones, cuando Stanislavsky descubre el nexo indisoluble entre lo físico y lo psíquico en el llamado método de las acciones físicas, revisa este concepto y no vuelve a trabajar sobre la memoria emotiva, ya que descubre que la misma, en lugar de conectar al actor con su partenaire y con la escena, lo obliga a aislarse, generando una introspección que atenta contra el desarrollo de la acción.

*El análisis de mesa del texto:

En la primera etapa de sus investigaciones Stanislavsky proponía reunir al elenco en torno a una mesa y hacer una cuidadosa lectura y análisis del texto seleccionado. Se trataba de un trabajo básicamente teórico en el que se abordaban distintos enfoques del texto dramático (histórico, psicológico, ideológico, etc.) y se investigaban las relaciones y características de los personajes. Se trabajaba en torno a cuatro líneas:

1- línea de pensamientos: determinar qué piensan los personajes respecto de los otros y de las situaciones. Es en esta línea en la cual aparece el concepto de subtexto: aquello que se esconde, que está por debajo del texto. Respondería a la pregunta ¿qué quiere decir verdaderamente el personaje cuando dice lo que dice? 2- línea de imágenes: está relacionado con lo sensorial, con las imágenes provenientes de la percepción de los sentidos. 3- línea de acciones: consiste en pensar cuáles serían las acciones que llevaría a cabo el personaje en cada una de las situaciones del texto. 4- línea de las emociones: es la única involuntaria e inconsciente.

Las tres primeras líneas se van construyendo a partir del análisis teórico del texto y de las situaciones, luego se pasa a la práctica de la representación, en la que el actor intentaba, en el escenario, reproducir o recrear aquello que había encontrado racionalmente en la mesa. Como resultado del concatenamiento de estas tres líneas debía aparecer la cuarta, la de las emociones. Pero pronto la práctica demostró que esta estrategia en lugar de ayudar al actor le dificultaba la tarea. Dado que no existía una búsqueda orgánica, la cantidad de datos conscientes que tenía acerca de su personaje lo bloqueaba.

Más tarde revisó esta concepción inicial de trabajo del actor y planteó entonces que antes de sembrar una semilla, era necesario preparar el terreno, para que ésta sea recibida. El actor debía buscar y analizar las situaciones en las que se encontraba su personaje, con todo su instrumento psicofísico. Aparece de este modo la importancia de la improvisación en el proceso de búsqueda del personaje.

Asimismo descubrió que la división en líneas también era incorrecta, ya que en el momento de ejecutar una acción el actor iba anudando simultáneamente las otras líneas. Es en la línea de las acciones físicas donde se encuentran o movilizan las imágenes, los pensamientos y las emociones. Lo cual lo llevó a invertir el proceso: Creer para accionar se transformó en Accionar para creer.

Sin embargo, con relación al análisis de mesa, Stanislavsky no se contradijo. Simplemente, descubrió que el momento de hacerlo debía ser otro. No al comienzo del trabajo del actor, sino en el momento adecuado, después de que el actor "en caliente", hubiese encontrado lo esencial de su personaje y de las situaciones. Es entonces cuando el análisis de mesa adquiere sentido, ya que sirve para que el actor profundice su búsqueda y no lo paralice.

*El método de las acciones físicas:

Todo el sistema de Stanislavsky gira en torno a una finalidad: la aparición de estados emocionales auténticos en el actor y en un elemento central: la acción.

En este contexto, se entiende por acción a "todo comportamiento humano tendiente a producir una modificación". Es su capacidad transformadora lo que la caracteriza. Esta transformación podrá operarse en el entorno, en otro sujeto o en el propio sujeto agente de la acción; pero siempre conducirá a la emoción.

¿Qué es lo que genera la acción? Un conflicto. ¿Qué es el conflicto? Es el choque o enfrentamiento de objetivos opuestos. Existen tres categorías de conflictos: intersubjetivos, con el entorno e interiores. ¿Qué es el objetivo? Es aquello que el personaje quiere. Responde a la pregunta ¿qué quiere el personaje? A su vez, siempre existe una razón por la cual el personaje quiere lo que quiere, es decir una motivación. Responde a la pregunta ¿por qué el personaje quiere lo que quiere?

Esquemáticamente el sistema de Stanislavsky propone lo siguiente: “Motivación-Objetivo-Conflicto-Acción-Emoción”. El actor deberá entonces dividir el texto en unidades conflictivas. Stanislavsky propone dividir la pieza en trozos. Esta división no se da por la situación de los personajes, ni por la disposición determinante de tal o cual escena, sino por la acción o acontecimiento principales. Propone así, un análisis activo de la pieza. Luego habrá que determinar qué tipo de conflictos se desprenden del texto.

Encontrar cuáles son los objetivos del personaje y ver si esos objetivos se oponen a los objetivos de otros personajes (conflictos intersubjetivos). Luego será necesario examinar si el entorno no genera obstáculos a los objetivos del personaje (conflictos con el entorno) y si su accionar no le acarrea contradicciones internas (conflictos interiores).

Una vez efectuado este análisis, se pasa a las improvisaciones. La improvisación es una investigación en el plano de los hechos, en la cual el actor asume en nombre propio los objetivos del personaje. En la lucha por esos objetivos se generarán conflictos e interrelaciones con los otros personajes y con el entorno, lo que generará las acciones, las que producirán emociones. Así, paulatinamente, el actor ira creando su personaje, irá "transformándose" en él.

Creemos que no es correcto plantear el método de las acciones físicas como una oposición a sus descubrimientos anteriores. Lo que plantea el maestro ruso en sus últimas investigaciones es una nueva metodología de abordaje de la escena y del personaje. El valor nuclear de la acción ya lo había formulado mucho antes.


jueves, 19 de julio de 2007

TEATRO EN CHINA

Hace más de mil años, nació el teatro chino de títeres, una de las artes más antiguas y maravillosas del mundo. Si lo deseas puedes sumergirte ahora en una breve reseña sobre su historia.

Según parece, el teatro chino de títeres se inició en la época de la dinastía Han y alcanzó su desarrollo en la dinastía Song. Su origen tiene una relación directa con las estatuillas de madera que encarnaban el canto y la danza.

En la dinastía Han, el teatro de títeres escenificaba cuentos sencillos, siguió su desarrollo durante la dinastía Tang, pero fue en la dinastía Song cuando, al enriquecer sus contenidos y diversificar sus formas, alcanzó su época más própera. Posteriormente en las Ming y Qing, tuvo una gran divulgación en las aldeas y nacieron escuelas que desarrollaron caracteres y estilos diferentes.

El teatro tradicional de títeres, en China, tiene varias modalidades: los muñecos movidos por varillas de madera, las marionetas, los títeres de guante, los títeres con varillas de metal, el teatro con abanico, el teatro de balancín, etc.

Los títeres movidos por varillas podemos encontrarlos en toda China. Desde el norte hasta el sur, ya que todo el mundo aprecia las funciones de los muñecos movidos por varillas. De este tipo de títeres encontramos, a su vez, tres modalidades: grande, mediano y pequeño. El pequeño tiene una altura de 27 centímetros, aproximadamente, y suele utilizarse para el teatro de balancín, o para el teatro unipersonal, en Hebei y otras provincias. El mediano suele tener una altura de menos de un metro. El grande, es propio de la provincia de Sichuan, y tiene una altura de casi 2 metros.

El teatro de balancín, muy popular en el norte de China, es en realidad un miniteatro de títeres. Toda la utilería de este teatro se puede llevar al hombro, en un balancín. Es decir, un plato del balancín es el pequeño escenario, y el otro, el lugar donde van los títeres, los accesorios y los instrumentos musicales. La función se realiza por lo general en callejuelas de la ciudad o en el patio de las casas campesinas. Cuando empieza, el titiritero monta con el balancín el pequeño escenario, luego se esconde detrás de una cortina para batir tambores y gongs, y luego actuar, dándoles movimiento y voz a los personajes con sus diálogos y sus cantos.

Las marionetas se distribuyen principalmente en las provincias de Fujian, Shanxi, Jiangsu, Taiwan y Hong Kong. Estas marionetas miden alrededor de 75 centímetros y su cabeza, tallada en madera, tiene en su interior todo un dispositivo, controlado por hilos, que hace que cambie la expresión de la cara. Una de las manos de la marioneta sostiene, en forma fija, algún elemento, mientras que la otra, libre, es capaz de hacer variados movimientos: como coger un vaso, un plato…

El títere tradicional de guante mide 33 centímetros, y su confección, de tecnología artesanal, es muy fina y delicada. Los más sobresalientes son de Zhangzhou y Quanzhou, en la provincia de Fujian. Cuando se inicia la función, el titiritero, con las manos dentro de un saco de tela, va realizando, con sus dedos, los movimientos del personaje. Llegando a asombrarnos de su gran capacidad de movimiento.


TEATRO DE SOMBRAS EN CHINA

Los orígenes del teatro de sombras son oscuros, aunque los teóricos están de acuerdo en que se desarrolló por primera vez en India o China. Una autoridad China, Sun Kai-ti, dice que este teatro se inventó durante el periodo Tang, en el año 900, pero no se estaleció hasta el S. XI. La tradición emplaza la invención en el reinado del Emperador Han Wu Ti (140-86 ac) cuando se supone que un hechicero creó la visión de una concubina que se había ido para que apareciese ante su amante real en forma de silueta sobre una pantalla. Esto sugiere una conexión entre el teatro de sombras y lo sobrenatural.
En Java, como en India, este teatro era parte de un ritual religioso que servía para alejar al diablo, mientras que en Siam (Tailandia) las sombras sólo se hacían durante las celebraciones que acompañaban a la cremación de los muertos.
Las primeras marionetas chinas eran figuras elegantes pintadas de colores brillantes que se veían a través de la pantalla. Los diseños estaban creados a partir de pequeñas piezas, un poco más naturalistas que un cuadro cubista, que lo cubrían todo menos las partes de la piel, así las caras y las manos se veían blancas contrastando con las llamativas ropas.




LA OPERA CHINA

Comprender el teatro chino y sus características para un latinoamericano, un europeo o cualquier otra persona extraña al mundo cultural asiático no es cosa fácil a primera vista. A pesar de ello, el espectador queda subyugado y descubre poco a poco una combinación de sonidos, ritmos y movimientos que lo introduce en un mundo fascinante: La Opera china.

El teatro clásico chino es una síntesis de diferentes elementos y a diferencia de la tradición teatral occidental, respetar el libreto no es la cosa primordial.

Los actores en la opera china nos sorprenden por su plasticidad. También por la variedad de representaciones que debe asumir el artista chino. En efecto, su rol es múltiple: debe ser al mismo tiempo actor teatral y mimo. Cantor y bailarín. Incluso un atleta por las sorprendentes capacidades gimnásticas y acrobáticas que puede desarrollar durante el espectáculo.

Todo esta singular expresión artística está envuelta en una decoración magnifica. Trajes, joyas, maquillajes y peinados vibran al compás de una música muy propia, esencialmente compuesta por instrumentos de percusión, de cuerda y aire.

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Pieza: Adios mi concubina.
Foto Opera de Pekin.

La opera china es una majestuosa fusión de todo esto.

Los personajes en la Opera china

El personaje individual en la Opera china tiene que pertenecer siempre a una de estas siguientes categorías: personaje masculino (sheng), personaje femenino (dan), cara maquilladas (jing), payasos (chu). A su vez la categoría de personajes masculinos esta subdividida en otras categorías. Por ejemplo los ancianos (mo), hombres adultos (lao sheng), los guerreros (wu sheng) y los jóvenes (xiao sheng). Lo mismo para los personajes femeninos: las mujeres mayores (lao dan) las mujeres respetables (quing yi), las coquetas y sirvientas (hua dan) y las guerreras (wu dan), por ejemplo.

Cada categoría de personajes actúa con unos movimientos, vestimentas y voces que le son propias. Y aunque en la Opera de Pekín los roles más importantes corresponden generalmente a hombres mayores, los roles femeninos han aparecido recientemente para darle la consagración.

Cada categoría de personajes adopta una voz particular. Esto es a veces lo más difícil porque por momentos no hay acompañamiento musical. Los cantos son generalmente muy antiguos y se les divide en ritmos lentos, rápidos, normal y libre. Se dice que el canto es el elemento más apreciado.

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Pieza: El cruce de los caminos
Foto Opera de Pekin

Otras particularidades

En cuanto a la música está dirigida por un tambor que marca el ritmo. Los dos instrumentos de percusión son los gongs y los címbalos. La flauta, la trompeta y algunos instrumentos de cuerda acompañan el canto.

Otra marca genuina de la Opera de Pekín son los gestos y el ballet. La posición de los dedos y la altura con la cual se levanta el brazo obedecen a reglas precisas y llevan un nombre. Algunos ballet elaborados representan combates entre ejércitos.

La formación de un actor puede comenzar a la edad de ocho años y necesita un entrenamiento severo. Como caminar y hacer saltos peligrosos y desarrollar una buena voz musical. Una vez concluida su formación de base y en función de las capacidades innatas al niño se le destina a una categoría determinada.

El teatro chino, herencia de la cultura milenaria china se adapta también a la modernidad y conoce innovaciones a pesar que sus características propias remontan a mediados del siglo XIX. Un espectáculo fabuloso a no perderse.




TEATRO CHINO

Operas Tradicionales
Existe alrededor de 350 estilos de ópera tradicional en China. Entre estos los más importantes son:
(Pekin)
Chuanju: ópera de Sichuan
Kunqu
Yueju: ópera de Guangdong (Cantón)
Yueju: ópera de Shaoxing
Qinqiang: ópera de Shaanxi









Opera de Beijing: Jingju
Como su nombre lo indica se desarrolló hasta la forma actual en Beijing, aunque también hay escuelas y frecuentes presentaciones de este estilo en ciudades como Tianjin y Shanghai, además de Taiwan y Singapur. Aunque conocida por el nombre de la capital, sus orígenes se encuentran en formas escénicas de diferentes provincias.
La ópera de Beijing comprende elementos como danza, canto, pantomima, acrobacia y artes marciales. Sin embargo estos elementos no están presentes en todas sus obras, ya que algunas enfatizan más en las historias sociales en las cuales no se encuentran personajes o escenas que requieran de la utilización de por ejemplo pasajes de combates.
Dentro de la ópera de Beijing existen artistas especializados en diferentes artes o disciplinas que van de acuerdo al tipo de personajes que representan. Esta clasificación está dividida en cuatro categorías:
Sheng -personaje masculino principal. Dentro de esta categoría hay subcategorías tales como:
Laosheng - anciano
Xiaosheng - joven
Wusheng - personaje marcial
Dan - personaje femenino . Esta categoría esta subdividida en:
Laodan - anciana
Wudan -personaje femenino marcial
Daomadan - guerreras jóvenes
Qingyi - mujeres de la élite
Huadan - mujeres jóvenes y alegres
Huashan - combinación de huadan y qingyi
Jing - personaje de rostro pintado. Para estos personajes existe una codificación de los colores que componen su maquillaje, siendo el rojo símbolo de lealtad, el negro es integridad, y el blanco es maldad. También se emplea el dorado principalmente para dioses. Existen 16 diferentes patrones de maquillaje que pueden ser combinados en una gran variedad de estilos. Hay tres tipos de personaje jing:
Dongchui - general de rostro negro
Jiazi - personaje de mucho virtuosismo
Wujing - personaje experto en acrobacia y artes marciales
Chou - personaje cómico y a veces antagónico. En algunos casos es una especie de bufón. Esta categoría está dividida en:
Wuchou - combina humor, artes marciales y acrobacia
Wenchou - su elemento humorístico está principalmente en los textos
Laochou - cómico anciano
La música en la ópera de Beijing está repartida entre el conjunto instrumental y las voces de los personajes. Los instrumentos empleados en el conjunto básico comprenden:
jinghu - instrumento de dos cuerdas con arco. Juega un papel muy importante al ser el responsable de las melodías principales y de los diálogos melódicos con los personajes.
Ruan - laúd con caja de resonancia completamente redonda y un cuello corto.
Dalou y Xialou - gong grande y gong pequeño respectivamente.
Además de estos instrumentos con frecuencia se emplean otros tanto melódicos como rítmicos. El tamaño del conjunto instrumental depende del recinto en donde se hace la función.
Principales obras del repertorio de la ópera de Beijing
Adiós a mi Concubina
Captura y Liberación de Cao Cao
El Agua Vertida ente un Corcel
El Bosque de los Jabalíes
El Farol de Loto
El General y el Primer Ministro ponen Fin a sus Discrepancias
El Huérfano de la Familia Zhao
El Pabellón con Vista al Río
El Pabellón de la Brisa
El Trueque de un Príncipe por un Leopardo
La Bolsa de Brocado
La Cabeza Falsa y la Muerte de Tang
La Concubina Ebria
La Diosa del Río Luo
La Hoja del Cielo
La Leyenda de la Serpiente Blanca
Las Generalas de la Familia Yang
Liang Shanbo y Zhu Yingtai
Los Cuatro Grande Eruditos
Nieve en Junio
Primavera en el Salón de Jade
Qin Xianglian
Relatos de Alcoba de una Joven
Su Wu es enviado a pastar ovejas
Tres Ataques contra el Demonio de Huesos Blancos
Xi Shi
Además de estas obras existen algunas muy famosas tomadas de capítulos de la novela "Peregrinación a Oeste" (Xiyouji), una de las cuatro grandes novelas clásicas de la literatura china, -junto con "Romance de los Tres Reinos" (Sanguo yanyi; s. XIV), "Margen de Agua" (Shuihu zhuan; también conocida como "Bandidos del Pantano"), y "Sueño de la Cámara Roja" (Honglou meng; 1791).
"Peregrinación a Oeste" fue escrita hacia finales del siglo XVI. Esta novela de ficción está basada en el diario de viaje del monje budista Xuan Zang (s. VII), quien desconfiando de las traducciones al chino de textos budistas decide hacer el largo viaje hasta las fuentes en India. En la novela aparecen personajes de ficción como el famoso Rey Mono (Sun Wukong), el Cerdo (Zhu Bajie) y el ayudante Sha Wujing, quienes se convierten en los protectores del monje Xuan Zang durante su largo y peligroso viaje.
En "Peregrinación a Oeste" y sus adaptaciones a la ópera china el Rey Mono es el personaje más destacado y atractivo por su cualidades, características y poderes. Esto lo convierte en uno de los personajes más complejos de interpretar y requiere de un adiestramiento de muy alto nivel en disciplinas como las artes marciales, la acrobacia, y la pantomima, además del canto y la declamación.


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TEATRO DE SOMBRAS CHINO__












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Adaptado de:
Radio Internacional de China en Español
CRI 2001/12/17 02:35UTC
■ ORÍGENES DE LAS SOMBRAS CHINESCAS
Mucho antes de que fueran inventadas la película cinematográfica y la televisión, se veía el teatro de sombras chinescas en las vastas zonas rurales de China. Desde hace miles de años, el teatro de sombras chinescas atrae multitudes gracias a su peculiar encanto artístico.
El arte de sombras chinescas data de la dinastía Han, de hace unos dos mil años. Durante la dinastía Son, vivió una etapa de gran prosperidad. Según registros históricos en la capital de la dinastía Son del Norte se veía funciones ofrecidas por pequeños grupos de sombras chinescas en muchas calles y callejones. Después, tras invadir las planicies centrales, las tropas de los Jin expulsaron a varios artistas de sombras chinescas hacia el norte (la actual provincia de Hebei y las tres provincias del noreste). Huyendo del peligro, otros artistas fueron a las provincias de Shaanxi y Gansu. Debido al cambio de la capital, la mayor parte de estos artistas fueron a Lin An (actual ciudad de Hangchou en la provincia de Zechiang). Desde entonces, se formaron tres escuelas de sombras chinescas.
■ SOMBRAS CHINESCAS: UN ARTE PECULIAR E INTEGRADOR
El desarrollo del arte de sombras chinescas en los últimos mil años debe mucho a la acumulación y perfeccionamiento de experiencias de los artistas folklóricos durante varias generaciones. Con gran despliegue de imaginación y especial audacia y exageración, se ha forjado este peculiar arte plástico. Además de moldear los distintos rasgos de los personajes los ubica en escenarios adecuados a la trama, como quioscos, pabellones, montañas, piedras, árboles, carros, gente y sillas etc.
Pero, a la vez que un arte peculiar, el arte de las sombras chinescas es también un arte integrador, un compendio cultural de muchas ramas artísticas. Unos lo llaman "pintura viva", otros, lo denominan "fósil vivo del drama". En este sentido, el teatro de sombras chinescas es
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realmente un arte integral en el que se complementan obras teatrales y literarias, artes plásticas, música, acrobacia y destreza para la manipulación escénica.
El modelado de las máscaras con que aparecen las figurillas en las sombras chinescas, es muy rico. Según los principales rasgos de los personajes, se los arregla y se exageran sus expresiones sensoriales, y así los ojos y las cejas resultan más pronunciados. Debido a que las figurillas son pequeñas y los movimientos son pocos y se las proyecta en un plano, no podrían verse sus gestos a larga distancia si no se los exagera. En las máscaras de muchachos o muchachas, se pinta un trazo rectilíneo desde la frente hasta la punta de la nariz, para que resulten más vistosas y singulares. Para representar personajes malvados, se exagera los ojos, y se acentúa las cejas. Para los payasos, se exagera la boca y dientes, se hace destacar los ojos, se pinta un círculo blanco para mostrar el humor del personaje. Con estos métodos de exageración, se puede superar el hecho de que no se puede mostrar la alegría y la ira en la expresión del rostro de las figurillas.
Las sombras chinescas son realmente, como decíamos, un arte muy peculiar y, probablemente, la mayor de sus peculiaridades, sea la de combinar el arte escénico y el arte de la escultura. No sólo es una buena forma de entretenimiento para la gente, sino también ofrece la oportunidad de mostrar obras artesanales de escultura y diseño en cuero. Las buenas sombras chinescas son las que emplean buena materia prima, demuestran habilidad en el tallado y buena tecnología en la pintura y el teñido.
Los cueros de burro, de oveja, de vaca, son las principales materias primas para las figurillas de sombras chinescas. Después de limpiar la pelambre del cuero y cuando éste queda semitransparente, ya se pueden elaborar las figurillas.
El arte de silueteado de las figurillas de sombras chinescas es en realidad un arte de escultura hecha con dagas. Los escultores con la daga como si fuera un pincel, esculpen directamente en el cuero la silueta de los personajes y paisajes dejándolos lo más parecidos posibles a los originales.
Las figurillas tienen rasgos del teñido que se da a las estampas de año nuevo. Los colores rojo, verde, negro y amarillo son los principales en las figurillas de sombras chinescas. Después de aplicarles fuertes colores, se puede exagerar y destacar las expresiones de los personajes.
Cada figurilla de sombras chinescas se arma con tres varillas ( 1 en la cabeza y 2 en las manos). Con la reforma, se ha renovado la técnica y se puede introducir cuatro, cinco e incluso seis varillas. No importa cuantas se utilicen, los artistas de gran destreza pueden manipularlas libremente. Algunas veces, incluso una sola persona puede manipular simultáneamente varias figurillas.
■ POPULARIDAD DE LAS SOMBRAS CHINESCAS
Desde hace miles de años, las sombras chinescas son un arte que cautiva a las masas y está muy difundido entre el pueblo. El que, entre sus características fundamentales, estén las de ser ágiles y basar sus representaciones en temas conocidos, les hace gozar del favor de amplias masas populares. Por esa razón, en los días de fiesta, los grupos de este teatro son invitados a ofrecer representaciones públicas. En las noches festivas, tanto hombres como mujeres, viejos y niños presencian con deleite funciones de sombras chinescas. Los espectáculos les hacen vivir alegrías, iras y tristezas. Al mismo tiempo, muchos campesinos saben elaborar figurillas de sombras chinescas, redactan obras y actúan en funciones, haciendo que este arte, que tiene un fuerte sabor bucólico, sea la principal forma de entretenimiento cultural en las aldeas.
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■ LA MÚSICA EN LAS REPRESENTACIONES
No importa a cuál escuela pertenezca determinado teatro de sombras chinescas, en todas ellas se hace narraciones en dialectos propios al son de música popular. La narración de historias en el teatro de sombras chinescas de la ciudad de Tangshan, provincia de Hebei, es muy peculiar. Empleando el dialecto del distrito de Leting, tiene acompañamiento de tambor.
La música para voces del teatro de sombras chinescas, muy popular en la zona de Tangshan, ha asimilado fuertes acentos de la ópera de Gaoqiang, en Hunan, de la ópera de Beijing, y de la narración Leting Dagu (narración de cuentos en dialecto de Leting, con acompañamiento de tambor) y así se ha formado un estilo propio.
■ LAS SOMBRAS CHINESCAS EN LA CHINA ACTUAL
Como decíamos, el teatro de sombras chinescas sigue gozando en China de una enorme popularidad. Para satisfacer las exigencias de la época y del publico moderno, en los últimos años se han hecho grandes cambios y reformado virtualmente al teatro de sombras chinescas. Tomamos como ejemplo el de Tangshan, en el pasado se escenificaba en su mayoría, obras tradicionales, es decir cuentos históricos, por ejemplo, " 3 ataque del Rey Mono contra el esqueleto del demonio", "Generales de la familia Yang" y "Generales de la familia Xue"; después de la liberación de China se presentaron algunas nuevas obras históricas, obras de temas mitológicos, por ejemplo,"El vaquero y la Tejedora" y "Autobiografía de la serpiente blanca",que tuvieron una extraordinaria aceptación del público. Al mismo tiempo, se presentan también obras de temas infantiles y míticas para niños tanto del campo como de las ciudades. Además de desarrollar peculiaridades de las sombras chinescas, se ha logrado asimilar lo mejor de otras artes, sobre todo, del arte escénico moderno, por ejemplo la tecnología acústica, electrónica y óptica. En este aspecto, el arte de sombras chinescas de Tangshan y de China se desarrolla más rápido. Es más completo y más adecuado a la demanda actual del público.
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TEATRO JAPONÈS



INTRODUCCION AL TEATRO ANTIGUO Y MEDIEVAL ©
por Prof. Yoshinobu INOURA
Contrario a la creencia popular la historia del teatro japonés no se produce aislada del resto del mundo, sino como una parte integral de la historia del teatro mundial. Ya sea teatro ordinario, teatro de máscaras o teatro de títeres, todos estos expresan el espíritu y la vida cultural del hombre en forma directa, impresionante y vistosa a través del movimiento corporal. El teatro consuela y deleita a la gente, la estimula a pensar y purifica sus mentes. El mundo del teatro cobra significado solo cuando es apoyado por la participación activa de aquellos que lo disfrutan. Además refleja la vida del hombre en su mejor forma.
En años recientes Nohgaku (Noh y Kyogen) y el Kabuki como formas representativas del teatro japonés, y el teatro de títeres joruri conocido con la palabra Bunraku, al igual que la antigua música cortesana Gagaku y las danzas cortesanas conocidas como Bugaku, han sido presentados en algunas oportunidades fuera del Japón. La cualidad especial del teatro japonés, el cual da gran importancia a la atmósfera, no puede ser explicada fácilmente por escrito, por tanto aquellas personas que han tenido la oportunidad de ver estas presentaciones fuera del Japón son sin duda afortunados. Si se tiene la oportunidad de ver las artes en Japón, su comprensión será mas profunda y más acertada, ya que en funciones en el exterior es posible que se seleccione para el programa piezas que se cree puedan ser de interés para el público de cada país, y que otras partes de la obra sean cortadas, para evitar así que el público se aburra, o también podría ocurrir que la forma en que se hace la presentación sea modificada para hacer que las obras sean más fácilmente comprendidas. Todo esto podría por supuesto entorpecer la apreciación correcta.
En Japón en la actualidad muchas artes teatrales de gran prestigio, algunas de ellas aparecidas hace aproximadamente mil años como Kagura y Bugaku, todavía son ejecutadas por intérpretes que las aprecian, al tiempo que diversas formas de teatro contemporáneo se presentan para otro tipo de público. Este es un fenómeno que no se encuentra fácilmente en otros países. Pero incluso aquí existen circunstancias que limitan, ya que lo que se puede ver en la actualidad no necesariamente representa lo mejor de cada categoría. Lo que vemos hoy día es el resultado de muchos cambios que se generaron en el pasado. Algunas formas ya desaparecidas fueron muy apreciadas en su época. Quiero aquí presentarles en forma histórica los diferentes tipos de teatro que florecieron en diferentes periodos y aclarar hasta donde sea posible la historia y el estado actual del teatro japonés, el cual es único y al mismo tiempo posee universalidad.
En los contornos del teatro japonés existen innumerables elementos tales como canciones fragmentarias, danzas, formas narrativas y pantomima. De estos, aquellos con estándares claramente reconocidos y con valor artístico son conocidos con el termino de geino (entretenimiento público o formas escenicas). Fuera de los confines de estas artes surgió lo que podría ser llamado como formas predramáticas, que pasaron a ser formas desarrolladas con clara estructura y contenido. Todas estas, incluyendo las formas diferentes a geino, las predramáticas y el teatro de contenido siempre tuvieron una estrecha interrelación y siguen ejerciendo influencia entre si hasta hoy en día. Solo manteniendo estas imágenes de geino constantemente en la mente se puede obtener claramente una idea de la historia y realidad del teatro japonés.
En el estudio del teatro japonés son perceptibles tres actitudes las cuales han sido transmitidas hasta el presente: el estudio ortodoxo que se concentra en el teatro mismo, la interpretación folclórica que se concentra en la relación entre teatro y geino, y el tipo de estudio que sintetiza estas dos actitudes. El tercero es el mas difícil. Pero esta es la actitud mas reciente y productiva y promete los mejores resultados. Mi propia actitud va de acuerdo con esta. Cuando se hace una aproximación de esta forma, creo que las verdaderas características de la historia del teatro japonés se revelarán en forma más clara y con la mejor perspectiva.





EL TEATRO JAPONES DURANTE EL PERIODO TOKUGAWA ©
por Prof. Toshio KAWATAKE
1.Las Cuatro Grandes Artes Escénicas
Bunraku y Kabuki son las artes teatrales que se desarrollaron durante el período Tokugawa o Edo (1600-1868) como sucesoras históricas de Bugaku de los períodos Nara y Heian (s. VIII a s. XII) y de Noh y Kyogen de los períodos Kamakura y Muromachi (s. XIII a s. XV).
Junto con Bugaku, Noh y Kyogen (estos dos últimos considerados como una categoría), Bunraku y Kabuki son generalmente conocidas como las cuatro grandes artes escénicas de Japón. Por supuesto que no son las únicas artes escénicas de Japón. Luego de la Restauración Meiji de 1868 se crearon nuevas formas de teatro bajo la influencia del teatro occidental, las cuales estaban basadas en temas modernos. Entre estas se destacan Shimpa (lit. Nueva Escuela), Shingeki (lit. Nuevo Teatro), operas, operetas y, a partir de la Segunda Guerra Mundial, musicales y otros géneros. Sin embargo debido a la naturaleza de la cultura y sociedad japonesas antes de la llegada de las influencias occidentales, y debido a que estas formas de teatro moderno han sido importadas o basadas en el teatro occidental, no podría considerárseles como típicamente japonesas. Es decir que cuando hablamos de teatro japonés estamos refiriéndonos en general a las cuatro grandes artes escénicas mencionadas con anterioridad. Para ser más preciso sería mejor considerarlas como "las artes escénicas tradicionales de Japón".
Por supuesto en el curso de más de mil años llegaron influencias provenientes de China, Corea, el Sudeste Asiático, e incluso de lugares tan distantes como India. Pero debido al hecho de que durante el período Edo -es decir, durante los 250 años anteriores a 1868 (Restauración Meiji)- Japón estaba virtualmente aislado del resto del mundo, tiempo durante el cuál surgieron el Bunraku y el Kabuki, y fueron nutridos y perfeccionados por los japoneses en las islas del Lejano Oriente.
Existen características comunes en estas artes escénicas del período Edo tales como la forma de transmisión del arte de padres a hijos que era utilizada por los actores y músicos, quienes cuidaban con esmero las calidades musicales y dancisticas entre otras -algo comparable a la naturaleza del Gesamtkunstwerk de Richard Wagner. Estas características son puntos claves particularmente al momento de comparar estas formas de arte japonesas con las formas occidentales y también al considerar la particularidad del teatro japonés en general.
Un análisis más detallada del estilo y contenido mostrará que tanto Bunraku como Kabuki son completamente diferentes de Bugaku y Noh. Aunque hablaremos más adelante sobre la naturaleza e historia de Bunraku y Kabuki, quisiera primero que todo hablar de algunos aspectos que conciernen a la comparación de los dos con otras artes escénicas y que tienen que ver con su posición dentro del teatro japonés en general.






EL TEATRO JAPONES DURANTE EL PERIODO TOKUGAWA ©
por Prof. Toshio KAWATAKE
2. Bunraku y Kabuki como Artes Hermanas
Como es bien conocido, las obras de Kabuki son interpretadas por actores mientras que las de Bunraku son una combinación de narradores y titiriteros. Por naturaleza una obra presentada por actores reales difiere de una actuada por títeres con relación al medio de expresión. A pesar de esto y debido a que el Bunraku y el Kabuki fueron creados en el mismo período y para el mismo tipo de público, y debido a que se interrelacionan profundamente durante el proceso de su formación, se les podría considerar como un solo grupo y ver que tienen elementos idénticos con respecto a temas, dramaturgia, técnicas de expresión y estética. No se puede hablar de una de estas formas sin mencionar la otra.
La profundidad de esta interrelación se puede comprender al tomar como ejemplo una sola obra de Kabuki: la famosa y "confiable" pieza Chushingura (titulo completo, Kanadehon Chushingura, "El Tesoro de los Criados Fieles"), que todavía se presenta con lleno total. La reputación de "confiabilidad" de esta obra se originó hace mucho tiempo cuando se encontró que cada vez que declinaba la asistencia a los teatros, se podían recobrar tanto las pérdidas como la popularidad presentando esta obra. Chushingura fue adaptada al inglés por primera vez en 1915 por John Masefield con el titulo The Faithful. Se ha convertido en una obra famosa en occidente como el drama de los 47 Ronin* y ha sido recibida con entusiasmo en presentaciones en los Estados Unidos, Alemania, Francia y otros países. Su acogida internacional ha sido el resultado del profundo impacto dramático que ha sentido el público occidental tanto por el contenido como por la estructura de la obra.
Sin embargo, aunque Chushingura es en la actualidad ampliamente conocida como una pieza maestra del Kabuki, no fue originalmente escrita para este tipo de teatro sino para Bunraku, como una obra narrativa y poética. Hoy día Chushingura también es presentada por el teatro de títeres Bunraku. La versión más maravillosa de esta obra que se puede ver en la actualidad como pieza de Kabuki, aunque tomada enteramente tanto en argumento como en técnicas escénicas del Bunraku, se ha beneficiado gracias al estudio y mejoramiento hecho por generaciones de actores.
Este es tan solo un ejemplo. También podríamos citar la obra conocida popularmente como Terakoya (que es en realidad un acto de la obra Sugawara Denju Tenarai Kagami, "El Secreto de la Caligrafía de Sugawara") o Yoshitsune Sembonzakura (Los Mil Árboles de Cerezo) o también Kumagai Jinya (El Campo de Kumagai, un acto de la obra Ichinotani Futaba Gunki, "La Crónica de la Batalla de Ichinotani"), o la tragedia de la gente común Sonezaki Shinju (El Doble Suicidio en Sonezaki). Todas estas obras fueron escritas originalmente para el teatro de títeres Bunraku y adaptadas para el Kabuki o adoptadas por este. Si se eliminaran las obras derivadas del Bunraku, el repertorio del Kabuki se reduciría posiblemente a la mitad.
Por el contrario las obras del Kabuki que han sido adaptadas para el Bunraku son pocas. Pero no son pocas las obras de Bunraku en las cuales se ha copiado casi exactamente el estilo teatral del Kabuki. Ejemplos de esto último son obras como Honcho Nijushiko (Los 24 Hijos Fieles) y Meiboku Sendai Hagi (La Disputa por la Herencia).
De las obras pasemos al hombre que ha sido llamado el Shakespeare del Japón, CHIKAMATSU Monzaemon (1653-1724). Desde muy joven escribió muchas obras creadas para el actor de Kabuki SAKATA Tojuro (1647-1709). Chikamatsu hizo uso de toda su experiencia cuando posteriormente se convirtió en un especialista como escritor de obras para títeres y elevó el nivel de los dramas de títeres de simple obras de milagros, cuentos folclóricos y relatos de héroes, hasta convertirlo en un drama humano refinado. Más adelante me referiré a los logros de Chikamatsu, pero al menos debo afirmar que Chushingura y Terakoya no habrían sido posibles en el mundo del Bunraku sino hubiera sido por los esfuerzos hechos por Chikamatsu.
Es así como el Kabuki y el Bunraku se han conectado estrechamente y se han influencia uno a otro para gran provecho mutuo. De este forma se puede comprender la validez que tiene el pensar en los dos como uno solo.






lunes, 16 de julio de 2007

TEATRO ROMANO






">El teatro floreció muy pronto en Roma gracias a la aparición de Livio Andrónico, nacido en Tarento, en la Magna Grecia, hacia el 284 a.C. Llevado a Roma como esclavo por Lucio Livio, escribió tragedias según los modelos griegos, de las cuales nos quedan títulos tales como: Achilles, Aegisthus, Aiax mastigophorus, Andromeda Danae, Tereus y otras, también algunas comedias (Gladiolus, Ludius, Verpus) y algunos fragmentos. Después de Livio Andrónico hubo otros grandes autores: Enio, Accio, Pacuvio, Nevio, Cecilio Estado, Plauto y Terencio, que dominaron la escena romana durante todo el periodo republicano. De estos autores nos quedan sólo títulos y fragmentos de obras, con la excepción de Plauto (veinte comedias completas) y de Terencio (seis comedias completas). Enio, Accio, pacuvio y Nevio escribieron principalmente tragedias de argumento griego y algunas de argumento romano, las denominadas fabulae praetextae (que toman su nombre de la toga de los patricios romanos).

EL TEATRO DURANTE EL PERIODO REPUBLICANO

Durante casi todo el periodo republicano, las puestas en escena teatrales utilizaban como escenario unas estructuras de tablas montadas para la ocasión (Dupont, pág. 33; Bieber, pág. 148) y que se desmantelaban tras la representación. El historiador Tácito en sus Annales (XIX, 20,2) afirma que los espectáculos se ofrecían sobre escenarios erigidos para la ocasión, con graderíos montados en el momento y que el pueblo asistía a las representaciones de pie. Por otra parte, Plauto señala que el pueblo podía estar sentado (Bieber, pp. 167 Y ss.) posiblemente sobre bancos o graderíos de madera. Los actores llevaban máscaras, atuendos y calzado alto de estilo griego, salvo en la fabula praetexta, tragedia de argumento nacional, y en la fabula togata, comedia de argumento romano (que no debe confundirse con la fabula palliata, comedia de argumento griego). Puesto que llevaban máscaras, tenían que exteriorizar sus sentimientos mediante los movimientos y los gestos, especialmente de las manos. El espectáculo solía ir acompañado por instrumentos musicales; había piezas cantadas (cantica) que se intercalaban entre los diálogos (diverbia), intervalos de danza (embolia) y farsas finales (exodia).
No fue hasta los últimos años de la República cuando empezaron a edificarse teatros estables de piedra siguiendo el modelo de los teatros griegos del periodo helenístico. El primero fue el que erigió Pompeyo en Roma en el Campo de Marte en el 55 a.C. (Bieber, pp. 181 Y ss.) que impresionó al pueblo por su imponente despliegue escénico, como afirma Cicerón (Epistulae familiares VII, 1 de principios de octubre del mismo año); se emplearon seiscientos mulos en la representación de Clytaemnestra de Accio, tres mil copas en Equos Troianus de Livio Andrónico o de Nevio, soldados de caballería y de infantería con muchas armas (en obras como el Clastidium de Nevio o los Aeneadae sive Decius de Accio). Con ocasión de los «Ludi» organizados por Pompeyo se representaron también comedias y tragedias griegas además de farsas atelanas, como asevera una vez más Cicerón. A partir de este momento se multiplicó en Italia y en las provincias la construcción de teatros de piedra (Bieber, pp. 190-226).

EL TEATRO EN EL PERIODO IMPERIAL

¿Cuáles son las características del teatro romano y de su puesta en escena durante el periodo del Imperio? Sabemos que se cultivó la tragedia, la comedia, el mimo, el pantomimo, la citarodia y la farsa atelana. Estos géneros subsistieron hasta el final del Imperio, sin embargo, los que alcanzaron más éxito fueron el mimo y el pantomimo. Mientras los géneros más nobles, la tragedia y la comedia con las citarodias y el pantomimo fueron desapareciendo a la llegada de la Edad Media, el mimo, que había englobado la farsa atelana, se perpetuó en Bizancio, donde continuó sien- do el espectáculo estrella (Hunger, 11, pp. 142-143). Desde el Imperio Bizantino se difundieron por todo el Occidente latino, dando vida en época Renacentista a la denominada Comedia del Arte y, consiguientemente, al teatro moderno. De este modo, el arte de los antiguos actores no se perdió sino que constituyó un fértil substrato para el renacimiento del teatro en el mundo moderno

MIMO . El género se introdujo en Roma en el siglo I a.C. El espectáculo era puesto en escena por actores sin máscaras y los papeles femeninos eran interpretados por las mujeres, que al final se desnudaban (nudatio mimarum). El término mima fue así transformándose en sinónimo de meretrix (Séneca, Epist. 97, 8). Valerio Máximo (Factorum et dictorum memorabilium libri, II 10,8) cuenta la siguiente anécdota referente a Catón el Censor: «Presenciando él mismo los juegos Florales, que daba el edil Mesio, el pueblo tuvo vergüenza de pedir que se desnudaran las mimas. Habiendo conocido este hecho por Favonio, gran amigo suyo que estaba sentado junto a él, salió del teatro, para que su presencia no impidiese la costumbre del espectáculo; le acompañó el pueblo con un gran aplauso cuando se iba y volvió a llamar a la escena el antiguo modo de burlas». Se trataba por lo tanto de una farsa, que se realizaba a menudo como final después de un drama o de una comedia, sustituyendo poco a poco a la atelana (Giancotti, pág. 19). Dos mimógrafos, Décimo Labelio y Publilio Siro, sin embargo, confirieron al mimo un carácter moral, con textos que incluían máximas que complacieron al severo Séneca (Musso, pp. 29-30). En un primer momento, los mimos populares se representaban sobre pequeños escenarios; más tarde, cuando fueron alcanzando la función de intermedios (embolia) o de finales (exodia), fueron representándose en escenarios teatrales de piedra (Giancotti, pág. 239). Véase al respecto una escena plasmada en un fresco de Pompeya, que comentamos a continuación [Figura 3].
La scaenae frons es la de la tragedia, con la puerta regia en el centro y las dos hospitalia en los lados. En la regia aparece un joven héroe con la clámide, en las hospitalia dos guerreros armados hasta los dientes; en el fondo, entre los personajes principales dos esclavos, el primero con una jarra de vino, el otro con una antorcha, ocupado en preparar un banquete (Bieber, pág. 232). Los argumentos del mimo eran de lo más diverso: escenas de la vida popular, temas mitológicos, parodias de comedias y de tragedias: hubo también espectáculos pornográficos y esto les valió el odio de los padres de la Iglesia, que condenaron el mimo y la atelana tildándolos de ociosos, obscenos y deletéreos para el bello sexo (Tertuliano, De Spectaculis XVII). Tras la difusión de la religión cristiana, los mimos empezaron a parodiar los ritos de la nueva religión con el fin de congraciarse con los intelectuales paganos: eran muy frecuentes sobre todo las parodias del bautizo y del sacrificio de los mártires.
El éxito de público del mimo fue incesante y se transformó, junto con el pantomimo en el espectáculo preferido por las masas. No obstante, ¿qué era en realidad un mimo? ¿Cuáles les eran los rasgos que lo caracterizaban y lo diferenciaban de otros géneros teatrales? Para contestar, hay que dirigir la mirada hacia un mimo griego del siglo II d.C., el denominado «Charition», cuya trama podemos reconstruir con facilidad (Musso, pág. 80). En el papiro donde se conserva el fragmento del mimo, pueden verse las siglas de los instrumentos que se utilizaban: tímpanos, crótalos, scabellum; el músico que tocaba este instrumento, el scabillarius, tocaba al mismo tiempo también el aulós (Musso, pág. 44). El texto se componía de prosa y versos y se trataba, por tanto, de una mezcla de recitación y de canto. El empleo de los instrumentos hace suponer que el coro (de las bárbaras) danzaba. Además del griego, se empleaba una lengua dravídica, el canara. Se trata de una parodia de Ifigenia en Táuride y del Cíclope de Eurípides. La acción se desarrolla rápida, sin interrupciones; el espectáculo dura unos veinte minutos y resulta paradójico y divertido. Al final posiblemente se llevaba a cabo la nudatio de las bárbaras borrachas. En definitiva, un espectáculo de corta duración, de ritmo cerrado, de argumento cómico, amenizado con música, cantos y danzas. A diferencia de otros espectáculos más nobles, como la tragedia y la comedia, no dejaba espacio para el aburrimiento. El espectáculo, finalmente, acababa a lo grande..


PANTOMIMO

El pantomimo era un espectáculo en el cual un bailarín, llamado pantomimo, danzaba, y llevaba máscaras de boca cerrada, como puede observarse en el relieve de Tréveris [Figura 4]. En realidad éste no hablaba, sino que empleaba la gestualidad del cuerpo y de las manos para interpretar los distintos personajes y tramas.
El coro cantaba el texto de la llamada fabula saltica (libreto de danza), al cual se dedicaron también autores conocidos tales como Lucano, del que se recuerdan algunos títulos (Atreo y Tiestes, Ajax, Niobe, Hercules Furens), y Estacio, que escribió un Ágave para el célebre pantomimo Paris (Juvenal VII, 87). Se solían tratar temas trágicos y de esta forma el espectáculo fue sustituyendo poco a poco a la tragedia en el gusto del público. Generalmente el pantomimo era un bailarín; sin embargo se recuerdan también bailarinas, verdaderas artistas que alcanzaron una gran fama (Leppin). El espectáculo iba acompañado por una orquesta, que era la misma del mimo: auletistas, citaredos, percusionistas (de tambores, crótalos, tímpanos, scabella). En algunos casos la música tenía un papel preponderante, como señala Séneca (Epistolas XI, 84, 10. «En nuestras representaciones de pantomimas hay más cantores que espectadores en los teatros»). Algunos bailarines alcanzaron una enorme fama, siendo protegidos por los mismos emperadores, como Paris, que fue maestro de Nerón, y Pilades, predilecto de Trajano (Bieber, pág. 236). Son numerosas las inscripciones dedicadas a célebres pantomimos y pantomimas (Leppin). En la obra La danza de Luciano de Samosata (aprox. 120 - 180 d. C.), fuente de particular importancia en este tema, se cuentan algunos episodios significativos. Por ejemplo, en el capítulo 63 se escribe: «Un pantomimo famoso en época de Nerón, muy hábil, dicen, muy superior a cualquier otro por su capacidad de recordar todos los particulares de las historias y por la belleza de sus movimientos, dirigió a Demetrio [filósofo cínico del siglo I d.C. que había criticado el arte del pantomimo] una petición, a mi juicio del todo razonable: le pidió que le juzgara sólo después de haberle visto danzar, prometiéndole exhibirse sin aulós ni canto. Y así hizo. Invitó a los percusionistas, a los auletistas y al coro a estar en silencio, luego representó en solitario en pantomimo el adulterio de Afrodita y Ares, el Sol que les descubre y Hefesto que les tiende una trampa envolviéndolos a ambos en su red. Los dos adúlteros en presencia de cada dios, ella avergonzada y él que intenta esconderse e implora y todo lo demás que había que contar de esa historia. Al final, Demetrio, que había apreciado muchísimo el espectáculo, concedió al pantomimo el máximo elogio prorrumpiendo en una exclamación y diciendo en voz alta: No sólo veo, sino que oigo las cosas que haces y tengo la impresión que son tus mismas manos las que hablan». La desmesurada pasión por los pantomimos es refrendada también por San Agustín que en el De civitate (I,32-33) cuenta que, cuando Roma en el 410 d.C. fue destruida por Alarico, los ciudadanos que consiguieron ponerse a salvo, refugiándose en la provincia de Africa, no tenían otra diversión: ir todos los días a aplaudir en el teatro a los actores de moda («competían en entusiasmarse cada día en el teatro por éste o aquel histrión»).
Hasta hace pocos años no quedaba ningún texto de la fabula saltica, que permitiese hacerse una idea de las características del espectáculo, de cuánto duraba o de cómo se desarrollaba el drama. Recientemente, se ha descubierto que un papiro del siglo IV d.C. guardaba el texto de un pantomimo, el denominado Alcestis Barcininonensis (Burlando), representado en la Facultad de Letras de la Universidad de Florencia el 17 de junio de 1999, por la moderna pantomima Sara Cascione. Se trataba de una composición de 122 versos (hexámetros) que cuenta la muerte de Alcestis. Los personajes son: Apolo, Admeto, el padre y la madre de Admeto y Alcestis, mujer de Admeto. Admeto, devorado por la angustia, consulta a Apolo para preguntarle lo que le queda de vida. El dios le contestó que el momento de su final estaba cerca pero que podría sobrevivir si alguien se ofreciese en su lugar. Entristecido y gimoteando, reveló al padre el veredicto divino, rogándole que diese su vida; sin embargo, recibió un rechazo de su viejo padre. Se arrodilló entonces ante su madre, que sin corazón ni piedad se horrorizó ante esta petición, llegando a increpar a su hijo. Sólo Alcestis, viendo la desesperación del consorte, ofreció su vida. Dejó disposiciones respecto a sus hijos y a continuación preparó su lecho de muerte con especias, bálsamos y perfumes. Al llegar su hora, se acurrucó entre los brazos del marido mientras, con las manos rígidas, veía cómo sus uñas se ponían moradas y sentía el frío de la muerte que la envolvía subiendo desde los pies helados. Los versos, no exentos de elegancia, tuvieron que ser escritos por algún poeta de una cierta importancia. El drama presenta una novedad con respecto a la tradición del mito de Alcestis tratado por Eurípides: la presencia de la madre, que con su actitud despiadada hace subir el pathos dramático. La acción se desenvuelve rápida hacia el desenlace. Las músicas completan y recalcan el melodrama. Todo ocurre en menos de media hora. Por consiguiente, el pantomimo revela las mismas características del mimo: brevedad en la acción y rapidez de desarrollo. El público no tenía tiempo de aburrirse. Parece que los actores del mimo y del pantomimo tuviesen una filosofía común: el espectáculo, por bonito, conmovedor o divertido que sea, acaba por aburrir cuando ya más allá de un cierto límite de tiempo. El éxito de los géneros del mimo y del pantomimo a costa de la tragedia y de la comedia, demuestra el inmenso arte de los actores y de los autores de los textos.


TETIMIMOS


En el periodo imperial se pusieron de moda los espectáculos coreográficos acuáticos, denominados tetimimos por un estudioso moderno (Traversari) haciendo referencia al nombre de Tetis, diosa del mar. El foso de la orquesta de los teatros, se transformaba en un embalse cerrado alimentado por conducciones de agua (Bieber, pág. 237,. pág. 253). Allí se representaban espectáculos de mimo con licenciosas exhibiciones de desnudos femeninos (Neppi Modona, pág. 316).
Marcial (De spectaculis, 26) nos propone una descripción: «un hábil coro de Nereidas jugueteó por toda la superficie y dibujó sobre las ligeras aguas una variada serie de cuadros. Hubo un tridente amenazador con rectos dientes y un ancla con curvos: creímos ver un remo y creímos ver una nave y que brillaba la constelación de los Dioscuros, grata a los navegantes, y que las amplias velas se inflaban con manifiesta curvatura. ¿Quién imaginó tan grandes destrezas en medio de las límpidas olas? O Tetis enseñó estos juegos, o los aprendió» (traducción de D. Estefanía).



TRAGEDIA ROMANA

Durante todo el siglo I d.C. diversas fuentes literarias dan fe de la representación de tragedias. Además de recoger dramas de autores clásicos como Accio, Enio, Pacuvio y Nevio, constan los nombres y algunos títulos de autores contemporáneos: Curiacio Materno, autor del drama extraviado Nerón; Pomponio Segundo, autor de tragedias, también extraviadas, como Atreus, Armorum iudicium y de una praetexta cuyo título es Aeneas. Es notoria la gran pasión del emperador Nerón por el teatro. Suetonio cuenta que Nerón recitó y cantó tragedias llevando trajes teatrales y máscaras, no sólo en el palacio sino también en los teatros (Suetonio, Nero, 10,2; 21,3). Su preceptor Séneca, le secundó hasta el punto de escribir nuevas tragedias especialmente para él. De un periodo posterior a la muerte del emperador parece ser la tragedia Octavia, que, aunque completa, no puede atribuirse a ningún autor. A partir del siglo I, las fuentes literarias no revelan representaciones de tragedias clásicas completas. Puede ser casual, como cree algún crítico (Jocelyn, pág. 49); sin embargo, es muy posible deducir que la tragedia clásica había sido suplantada por otro género de espectáculo, el pantomimo, que dominó la escena del periodo imperial junto con el mimo. No obstante, hay muchas fuentes figurativas: esculturas, bajorrelieves, mosaicos (como por ejemplo el del sacrificio de Ifigenia de Emporiae, presente en la exposición), pinturas, que retratan a personajes de la tragedia; todo esto confirma que se emplearon argumentos trágicos, tratados por los pantomimos y no sólo por los actores de tragedia propiamente dicha.
Un documento significativo es la «placa Campana» [Figura 1] de finales del siglo I d.C. en que se representa la escena del Astyanax de Accio. En el centro, frente a una escena con las tres puertas representativas (la regia en el centro y las dos hospitalia en los laterales), un personaje femenino (Andrómaca) sujeta por un brazo a un niño (Astianacte) como protegiéndolo; a su izquierda un personaje masculino (Ulises) extiende la mano como pidiendo a la mujer la entrega del hijo; a la izquierda hay dos personajes, uno masculino y otro femenino, que podrían identificarse como siervos que desarrollaban la función del coro (Bieber, pág. 163). Los actores visten al estilo griego, con máscaras y ropa apropiada para el papel (Ulises tiene una espada) y llevan los altos calzados trágicos (coturnos).
Las tragedias de Séneca (Córdoba 4 a.C. - Roma 65 d.C.) son las únicas de toda la producción dramática latina que han llegado hasta nosotros. Son nueve, una de las cuales, Hércules en el monte Eta, es de dudosa autenticidad por cuestiones de contenido y de estructura. Algunas de ellas han alcanzado fama en todo el mundo moderno y han sido muy imitadas: Medea, Edipo, Hércules Furioso, Fedra, Tiestes, Agamenón. Las mismas se presentan de manera completamente distinta a la de los modelos griegos de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Para la crítica moderna eran poco teatrales, demasiado enfáticas y fueron juzgadas negativamente a partir de A. W. Schlegel en adelante. Contrariamente, los autores dramáticos del siglo XVI y posteriores parecieron apreciarlas y las imitaron abundantemente. Hoy es opinión generalizada que las tragedias de Séneca se escribieron para ser declamadas. En efecto, no hay pruebas fehacientes de ninguna representación de tragedias en teatros y las pocas pruebas que sustentan esa tesis han sido rebatidas (Musso, pp. 25-36). Las dificultades escénicas de algunos contextos (el asesinato de los hijos por parte de Medea, la presentación de los restos de los hijos de Tiestes tras el horrible banquete) pudieron superarse gracias a la mímica: el actor podía recurrir a la ficción, la esencia del teatro, y a la gestualidad para representar los objetos y las escenas más espeluznantes. El resultado dependía de su habilidad. Por esta razón, Séneca habría inventado un género dramático nuevo, que podría definirse como «tragedia mímica», que partiendo de los argumentos de la tragedia clásica, se sirve del gran arte de los mimos; no puede, sin embargo, definirse como «mimo trágico», en tanto que el mimo propiamente dicho no trataba temas dramáticos, sino cómicos y satíricos (Musso, pp. 32-33)


LA COMEDIA

La comedia, especialmente la de Plauto y Terencio, es un género que se representaba con toda seguridad en el siglo I d.C., como atestiguan distintas fuentes. Quintiliano (Institutio oratoria, XI, 3,182) hace mención de unos versos del Eunuchus de Terencio (w. 46-48) con estas palabras: «¿Qué ocurriría si en una escena se hubiera de pronunciar:
Entonces ¿Qué tendré que hacer? ¿No ir ni siquiera ahora
que me buscan? ¿O es mejor que me prepare
y hacer frente de una vez a las putadas?

En este caso el actor debía emplear unas pausas que indicasen incertidumbre, modulaciones vocales, profusos movimientos de las manos y una variedad de gestos». También se representaban comedias en griego, como la de Germánico que fue mandada representar y premiar por parte del jurado de Nápoles, por su hermano, el emperador Claudio (Suetonio, Divus Claudius, XII 2).
En una copa de la denominada farsa fliácica del siglo IV a.C. [Figura 2] se representa una escena que tuvo que ser un punto de referencia y que fue utilizada en las puestas en escena del Anfitrión de Plauto, que el mismo autor define como tragicomedia: en la parte central, en alto, puede verse a Alcmena asomada a la ventana; a la izquierda, Zeus con una escalera se dispone a entrar en la habitación de la bella; a la derecha Mercurio sujetando un candil iluminado con la mano derecha tendida hacia el rey de los dioses.
Los actores llevaban máscaras y trajes cómicos. Las máscaras en este caso eran indispensables: Mercurio se disfraza de Sosia y Zeus de Anfitrión. El mimo, que generalmente no utilizaba máscaras, para poder representar la divertida farsa, debía hacer una excepción para que el juego de equívocos resultase más creíble. La mímica por sí misma en este caso no era suficiente.
Tras el siglo primero, la comedia se representó raramente, siendo sustituida por el mimo, tal como ocurrió con la tragedia, que fue suplantada por el pantomimo. Queda, sin embargo, el nombre de un autor del siglo II d.C., Pomponius Bassulus, traductor de Menandro y autor de comedias, como se lee en una inscripción sepulcral redactada por él mismo (CIL IX 1164). Se remonta al siglo IV o al siglo v d.C. la comedia en prosa rítmica, titulada Querolus, una imitación de la Aulularia de Plauto, de autor anónimo, que en época medieval se atribuyó a Plauto y alcanzó gran difusión.



CITARODIA

En la época helenística se impuso el uso de concursos de citarodia, donde los intérpretes cantaban piezas de diversos géneros, también teatrales, acompañándose con la cítara. El historiador Timeo de Tauromenion, como puede apreciarse en el Pseudo-Antígono (cap. 1) «cuenta que las cigarras de la comarca de Locri, confinante con la de Region, cantan, mientras que las que se encuentran en la comarca de Region son mudas». Se cuenta también un hecho aún más fantástico: los citaredos Aristón de Region y Eunomo de Locri, coincidieron en Delfos y rivalizaron sobre la elección del mejor intérprete de citarodias; el primero afirmaba que la elección debía recaer sobre su persona, puesto que Region era una colonia délfica, fundada por deseo de Apolo, mientras el segundo afirmaba que no había que dejar tocar la cítara a alguien que procedía de un pueblo donde las cigarras eran mudas. El resultado fue que, a pesar de que durante la contienda el de Region resultó claramente superior, Eunomo ganó por la siguiente razón: mientras cantaba, una cigarra se apoyó sobre su cítara y empezó a cantar; el público ante esta escena empezó a aclamarlo, decretando el final de la competición.
Temas de tragedias se cantaron frecuentemente, como confirma una inscripción de Delfos (hacia 194 a.C.), mediante la cual los de Samos homenajeaban a su conciudadano Sátiro, hijo de Eumene, que «tocó el aulos solo, sin competidores en el ágora y fue elegido para ofrecer al dios, después del agon gymnicus en el momento del sacrificio en el estadio Pítico, un canto coral a Dionisio y un extracto de las Bacantes de Eurípides acompañado por la cítara».
Nerón amaba mucho este género de exhibiciones. Sabemos, gracias a Suetonio, que cantó los dolores del parto de Cánace del Eolo de Eurípides, Orestes matricida, Edipo ciego, Hércules loco; cantó en griego Edipo desterrado. Rivalizó con grandes actores como Epirote (Bieber, pág. 234). El emperador se hizo esculpir vestido como citaredo sobre un modelo de Apolo y ordenó acuñar monedas en las que aparecía como citaredo.
En todo el periodo imperial, las citarodias tuvieron un gran éxito y los mejores intérpretes fueron aclamados por el público romano. Se extendió la costumbre de componer música basándose en fragmentos extraídos de tragedias clásicas y cantarlas acompañándose con la cítara. Lo atestiguan inscripciones como la de Temisón de Mileto de la primera mitad del siglo II d.C.: «La Bulé y el pueblo de los milesios erigieron el busto de Tito Poplio Elio Temisón, hijo de Teodoto, que ganó los juegos Istmicos, los de Nemea, cincos juegos panasiáticos y otros ochenta y nueve concursos, primero y único en musicar a Eurípides, Sófocles y Timoteo, por decisión de la Bulé». Estos cantores probablemente trabajaban también en el pantomimo.


FARSA ATELANA

La farsa atelana, invención de los ascos de Atella, se conocía en Roma ya en el siglo II a.C. (La Penna, pág. 393). Se trataba de farsas populares improvisadas de tono satírico; mezcla de versos y de prosa intercalada con términos rústicos; se empleaban máscaras fijas, cuyos nombres eran: Dossennus, Maccus, Bucco, Manducus, Pappus. En el siglo I a.C. hubo autores, sobre todo Lucio Pomponio y Novio, que le dieron dignidad literaria. Con el transcurrir del tiempo, las farsas atelanas se emplearon al igual que los dramas satíricos como apéndice de las tragedias (exodia). En la atelana, los papeles femeninos eran interpretados por actores de sexo masculino que eran libres y que escondían su identidad mediante máscaras (Giancotti, pág. 9).
A veces los actores se dejaban llevar por una arriesgada tentación: criticar a los poderosos. Por esta razón sufrieron trágicas consecuencias, como aquel actor que arremetió contra Calígula y fue quemado vivo en el anfiteatro por orden del emperador (Suetonio, Calígula, 27, 4). La popularidad de este género alcanzó su punto álgido en el siglo II d.C. durante el periodo de Trajano y de Adriano (Bieber, pág. 247) Y tuvo éxito durante todo el periodo imperial, como demuestran las numerosas estatuillas y máscaras de terracota que representan los tipos característicos de la atelana, procedentes de todos los rincones del Imperio romano.